Archive for the 'Zacapostres' Category

Bizcochone di chocolate con mascarpone y naranja

Hay días en los que uno se vuelve loco y se flipa de más. ¿Y si en vez de yogur le echo mascarpone? ¿Y si le echo un chorrito de de zumo de naranja con soja? ¿Y un chute de Amaretto? Cierto es que yo le echo Amaretto a todo, soy una Amarettohólica. ¿Y unos trocitos de chocolate con naranja y almendra de la tableta de Lindt? Bueno, sí, no es nada tan original como el bizcocho al vino o la tarta de Guinness, no, pero le pongo ganas y empiezo a trastear con mis manitas como si fuera Vender o Eduardo Manostijeras, a lo loco y sin criterio. De ahí que nunca apunte recetas y que todo surja del caos. A veces las cosas surgen del caos y terminan en caos, también es verdad.

Hoy he desayunado el experimento de ayer y he de decir que no sabía si comérmelo o foll… si devorarlo o descuartizarlo poco a poco. Este bizcocho no ganará ningún premio de repostería, ni falta que le hace, pero está de toma café y moja. Os cuento el secreto.

A tope de mascarpone, el bizcochone de los campeones

Lo que yo le puse:

  • 200 gr de chocolate negro (Lindt 70% en mi caso, con algunas obleas de 85% para darle más negrura)
  • 250 gr de mascarpone (aproximadamente, eché la tarrina medio empezada)
  • 250 gr de azúcar (de los cuales casi 100 fueron de azúcar vainillado)
  • 4 huevos
  • 260 gr de harina
  • 1/2 vaso de bebida de soja y naranja
  • 4 cuadraditos de chocolate con almendra y naranja
  • 1 chupinazo de Amaretto
  • 1 sobretón de levadura

Lo que yo hice:

  1. Tenerlo todo preparado a temperatura ambiente para que los dioses de la alquimia no nos maldigan con la ruina. Sacar los huevos, la bebida de soja y el mascarpone y dejar que se pongan tibios. (Qué humor más fresco el mío, ¿eh?).
  2. Engrasar un molde circular con margarina y espolvorearlo con harina. Qué culpa tengo yo, si rima.
  3. Ir derritiendo el chocolate en el microondas. Yo pongo potencia mínima y voy removiendo cada poco tiempo para que no se queme. He de confesar, hermanos, que yo siempre añado un poco más de chocolate que el que sale en la receta, porque entre el que se queda en el bol y el que me como desaparecen unos 30 gr.
  4. Precalentar el horno a 180º para que reciba en su vientre el bizcochone. Pero ¿cuándo empezamos con el zaca zaca? No te pongas nervioso, gourmental, que los preliminares son importantes.
  5. Azúcar y huevos. Un bol. Una máquina de batir. Un poco de caña. Un ligero descuido y el huevo me hace un facial en la cara, pero el espectáculo debe continuar. Tiene que hacer espumita; en el bol, no en tu cara.
  6. Añadir el mascarpone (con cuidado de quitar el líquido sobrante, si lo hubiera, que nos agua la fiesta). El robot es tu amigo. Un poco más de caña y las paredes de la cocina parecen un bukkake (o un cuadro de Pollock), pero todo está bien. Tú eres un junco y nada te turba.
  7. Ponerle el chupito de Amaretto. ¡Hic! Añadir la soja-naranja. ¡Hurra!
  8. Añadir el chocolate, que ya no está caliente. Churrupetear la cuchara y sonreír.
  9. Mezclar la levadura con la harina, tamizar y añadir poco a poco a la mezcla.
  10. Cortar los cuadraditos de chocolate con almendra y naranja con precisión de relojero y añadirlos a la mezcla.
  11. Echar la mezcla en el molde que teníamos preparado (porque… lo has preparado ¿verdad?) y meterlo en el vientre del horno para que haga su magia.
  12. Esperar pacientemente antes de abrir el horno por primera vez, que se nos corta el rollo. Cuando hube recitado la letanía de las Bene Gesserit diez veces («El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total.» Etc.), entonces abrí el horno, pinché con un palito en el centro (con cuidado, no seáis burros y tratad al bizcocho como a una virgen en su primera vez) y, cuando salió seco (¡uy, lo que ha dicho!), entonces apagarlo.
  13. Hay que dominar la lascivia y dejar el bizcocho dentro del horno apagado un ratito, como unos cinco minutos. Después, ya se puede entreabrir para que se vaya el calor poco a poco, y así el bizcocho no se baje demasiado. Ya sabéis de qué hablo.
  14. Dejarlo enfriar. Hay que desmoldar como si le quitarais el vestido a esa jovenzuela de aspecto delicado, o los pantalones a ese mozo de paquete apretado. Con cuidado, quiero decir. Si seréis…
  15. Servid, decorad, poneos esa batita de seda que os gusta y disfrutad del resultado. Zacad y zampad, un zacadesayuno de zacasexualtransilvania.

«Si pudiera, me tocaría», dice el bizcochone.

Batido de pera a la hierbabuena

Ya me he quedado “agustito”, queridos zampones, así que vuelvo a lo mío, que es estar calladita en la cocina y colgando recetas en Internet con una mano.

Esta va a ser la feria de la hierbabuena, ¡la traigo fresca! Yo lo que quiero para sentirme realizada como mujer es tener un huerto de balcón y pasear entre el tomillo como la protagonista de un cuadro impresionista (ripio, ripio). De momento me tengo que conformar con buscar hojas en los supermercados empujando mi carrito. El Mercadona es mi pastor y allí encontré hojas de hierbabuena fresca. Como no sabía qué hacer con tanta hoja suelta y descarriada decidí sacrificarlas al Vaso Que Todo Lo Ve y Lo Sabe (es el vaso panopticon, señora) y añádirselas a este batido fresco.

Esta foto es como vestir a un pibón con cartones del Dia. Pero es lo que hay.

No se dejen engañar por el aspecto cochambroso de la fotografía: detrás de ese horror que ni el GIMP puede solucionar se esconde un manjar divino. Si posas tus labios sobre la copa, la rana se convertirá en príncipe y te saldrán unos pechos de una pornostar (y a ti, joven zacazaca, unos huevos del tamaño de un sátiro)… ¿Qué? ¿Qué es lo que he dicho?

Lo que yo le puse:

  • 2 vasos de leche de almendra
  • 1 cucharada de fructosa
  • 4 peras conferencia maduritas (o peras MILF)
  • 5 hojas de hierbabuena

Lo que yo hice:

  1. Trituras las peras con la fructosa y la hierbabuena (10 segundos velocidad progresiva 5-9, o algo así). Este paso es obvio y no necesita explicación, pero me la pueden pedir a mi mail.
  2. Añadir la leche de almendra y volver a triturar hasta que estuviera todo bien mezclado (otra velocidad progresiva en la Thermomix, la que más me petara en ese momento).
  3. Servirlo inmediatamente en la copa regalo de mi madre (cortesía del Juteco) que tengo para las fotografías del blog, decorarlo con una hoja de hierbabuena que queda más profesional.
  4. Maldecir al sol de la tarde y a la progresiva pérdida de vitaminas del batido, porque no hallaba el modo de hacer una fotografía decente. Este paso es opcional.

Versión anotada:

  • La cucharada de fructosa es opcional y se la añadí porque mi señor zacazampa opina que nada es lo bastante dulce. La leche de almendras es dulce y las peras también, pero a tu gusto y criterio te lo dejo.
  • Cinco hojas de hierbabuena para dos batidos inmensos es un buen comienzo. Como no sabía cómo me iba a quedar de sabor no quise echarle más, pero mi paladar admitiría más hierbabuena sin reservas. El paladar del señor zacazampa se quedó satisfecho y el de la madre de todos los zacas habría preferido menos. De nuevo te dejo la presión de tener que elegir. Ah, una gran libertad conlleva una gran responsabilidad.
  • Puedes hacer una versión del batido canario añadiéndole un plátano o dos para darle otro toque distinto. O hacerlo sólo con plátanos. Como desees.

Mousse de mascarpone y chocolate blanco

Reconozco que yo no soy muy fan del chocolate blanco: un chocolate que tenga menos de 70% de cacao no lo llamo chocolate, lo llamo basura. Pero, ay, amigos, el chocolate blanco y el queso están hechos para amarse y retozar por toda la eternidad. Si ésta no es la mejor mousse de cualquier sabor imaginable que he probado nunca, yo me como los juanetes.

La encontré una tarde que buscaba en Internet qué hacer con un poco de mascarpone que me había sobrado del tiramisú. Y, como una Alicia cualquiera se se mete en la madriguera del conejo, yo encontré la página de Galbani y este recetón. Menos mal que siempre hay alguien velando por nuestros culos, que no se mantienen lozanos solos.

La mousse dice: "¡Esos culos no se mantienen solos, jamona!"

La receta para cuatro personas (o dos con buen saque y mucho Almax):

*  375 g de mascarpone (no sin mi galbani)
* 200 g de chocolate blanco (antes compraba siempre el de Lindt con un toque de vainilla pero como no lo encontré, me sirvió uno marca Auchan)
* 2 huevos
* 20 g de mantequilla
* una puntita de guindilla molida
* virutas de colores para decorar

Yo le añadí un poco de Amaretto (unas dos cucharitas) y 1 cucharita de extracto de vainilla. Y también un poco de música de los ochenta para acompañar, vestida con mi delantal de vaca del todo a cien. Pero éso es porque yo tengo mucho glamour.

Lo que yo hice:

1. Derretir la mantequilla en el microondas y después dejar la guindilla, para que absorba el toque picantón.
2. Añadir el Amaretto y el extracto de vainilla a la mantequilla (¡ripio, ripio!)
3. Derretir el chocolate en el microondas a media potencia y con cuidado de que no se queme.
4. Mezclar la mantequilla con el chocolate blanco fundido y mezclar con ahinco.
5. Añadir las yemas de huevo y volver a mezclar con las varillas.
6. Montar las claras a punto de nieve, más bien hasta que parezca un merengue.
7. Ahora hay que incorporar las claras a la mezcla de chocolate y queso. Con paciencia y esmero, como si os las estuvierais intentando llevar al huerto con bonitas palabras.
8. Servid donde os parezca (yo utilicé ese regalo de tu madre, mi madre, que le habían dado en el Juteco por una compraza) y dejad que se enfríe durante, como mínimo, una hora. Si es más, mejor.
9. Un poco de música hortera, un delantal de vaca y… ¡zaca y a zampar!

La vaquita dice: "¡de lo que se come se cría!"

Dip de perejil con Foto Fail

¿Tienes una partida de rol y quieres llevar algo para quedar bien, pero que te puedas comer tú solo, porque nadie se atreva a tocarlo ni por amistad? ¿Quieres sorprender a tus amigos con una excentricidad que no quieran probar? ¡El verde es la solución!

En algún momento de la vida algo extraño se produce en nuestros paladares. De pequeña odiaba cualquier comida que fuese verde: las espinacas me daban arcadas, las acelgas no podía ni verlas… ¡si ni siquiera podía con el puré de lentejas, porque me recordaba a la verdadera cara de los lagartos de V! Y ahora me dicen “espinacas a la crema” y empiezo a salivar. Pero este proceso de maduración gastronómica no afecta a todos los seres humanos por igual. No les culpemos. Dios es sabio y sabe escoger a los suyos.

Kalofagas es el divertido nombre del blog de cocina griega que se ha convertido en un favorito. He olvidado mi griego escolar, pero seguro que debe de significar algo como “traga, guapa, traga”. Allí encontré la receta de “ensalada de perejil” (pues los griegos a las cosas de mojar las llaman ensaladas… a mí no me pregunten) y nostálgicas explicaciones sobre su origen. Sea como sea, en este blog nos preocupa poco la cultura y mucho la zampa, así que id allí si queréis saber más.

Dip griego de perejil (no confundir con deep griego de perejil). A mí me encanta. Se hace en un santiamén.

"Eh, que estoy borroso. Chicos... ¡eh! ¡Chicos! ¡No tiene gracia!"


Lo que yo le puse

1 manojo de perejil
1/2 cebolla de las grandes
2 dientes de ajo
1 cucharadita de alcaparras*
1/4 barra de pan del día anterior
1 taza de aceite de oliva
El zumo de un limón
Sal, como gustéis
Pimienta, como gustéis
Amor, mucho amor

Lo que yo hice

1. En un robot de cocina o con la batidora, lo primero es mezclar la cebolla, los dientes de ajo, el perejil y las alcaparras y convertirlas en un puré. Con ternura, pero sin piedad.
2. Ahora (¡ahora, he dicho!), añadir el zumo de limón y el pan, mezclarlo bien.
3. Ir añadiendo poco a poco el aceite de oliva hasta que la mezcla sea consistente. Dependiendo de la consistencia que busquemos, añadiremos más o menos aceite. Mejor no pasarse con el aceite de oliva o parecerá la verdadera cara de un lagarto de V.
4. Sazonar con pimienta y sal, probar con el dedo índice (o aquel que tenga una uña bien recortada) y mezclarlo hasta que digamos yum yum.

*Estoy más que convencida de que las alcaparras se pueden sustituir por aceitunas. Yo pienso probarlo.

"No es que esté malo, es que me han fotografiado así"

Si aún queréis disuadir a vuestros posibles catadores de que este manjar griego no lo traen los dioses, sino Tiresias confundiéndose con los ingredientes, sólo os queda hacer una mierda de foto como ésta y nadie querrá probarlo. ¡Éxito! ¡Todo para vosotros!

¡Zaca y a zampar, amigos! ¡Zaca y a zampar!

Bizcocho zanahórrido…

… con frosting de queso y chocolate blanco

¡Hoy es el día de la zanahoria!

O, mejor, el día en que las zanahorias casi estuvieron a punto de morir por putrefacción en una bolsa escondida en la nevera. Y si hay algo que requiera grandes dosis de zanahoria es el bizcocho de zanahorias. A mi manera. My way.

Lo que yo le puse:

– 3 huevos
– 350 gr de zanahoria rallada
– 1 yogur griego
– 1 “actimel” marca Auchan sabor naranja
– 2 medidas de yogur de azúcar moreno
– 4 medidas de yogur de harina integral
– 50 gr de almendras crudas molidas
– La punta de una cucharilla de sal (¡la puntita, nada más!)
– 1/2 cucharadita de canela
– 1/2 cucharadita de coco rallado
– 1 sobre de levadura Royal
– 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
– Amor, mucho amor
– 1 poquito de rock and roll

Lo que yo hice:

1. Triturar las zanahorias con la Thermomix, 10 segundos a velocidad 5. Una vez trituradas, echarle unas gotas de zumo de limón para que no se oxiden y reservar.
2. Mezclar los huevos y el yogur.
3. Añadir el azúcar y hacer lo mismo.
4. Añadir el “actimel” y volver a mezclar.
5. Añadir la canela, el coco rallado y el extracto de vainilla. ¿Qué hay que hacer ahora? ¡Mezclar!
6. Añadir la harina, la puntita de sal, las almendras molidas y la levadura y mezclar despacio con las varillas. Es importante que la cantidad de elementos líquidos y la cantidad de elementos sólidos no esté desproporcionada, para que no se eternice la cocción en el horno y obtengamos gachas en vez de bizcocho.
7. Añadir, por fin, la zanahoria reservada y mezclar cuidadosamente hasta que se reparta bien en la masa.
8. Con el horno  precalentado a 180, engrasamos un molde para horno con un poco de mantequilla o margarina y espolvoreamos harina en la superficie. Vertemos la masa en el molde y lo metemos en el horno.
9. Cocer durante 40 minutos o hasta que, cuando pinchemos con una aguja fina, ésta salga limpia.

El amor y el rock and roll habrán de aplicarse continuadamente durante todo el proceso para un resultado óptimo.

Cuando esté listo el bizcocho, apagamos el horno y lo dejamos allí unos minutos con el calor residual y la puerta entornada. Así evitamos que se encoja, traumatizado por el frío del exterior.

Lo que habría que hacer ahora es dejarlo enfriar sobre una rejilla y desmoldarlo (¿o era desmoldarlo y dejarlo enfriar sobre una rejilla?), pero como yo no tengo rejilla lo dejo donde me quepa.

Cuando se haya enfriado, hacemos el frosting de queso y chocolate blanco.

Lo que yo le puse:

100 gr de chocolate blanco
200 gr de queso Philadelphia light* a temperatura ambiente
50 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 cucharadas de azúcar glasé

Lo que yo hice:

1. Quemar una parte del chocolate, supongo que por haberlo tenido en el microondas a demasiada temperatura (1 minuto, temperatura máxima).
No hagas lo que yo. Derrítelo unos 40 segundos, a temperatura media, en el microondas. Vigila el tiempo y la temperatura para que no parezca un churrasco navarro. Sácalo y, con una cuchara de madera, remuévelo hasta que se haya derretido del todo.
2. Mezclar el queso Philadelphia con la mantequilla (que habremos sacado de la nevera una media hora antes, para que no tenga la textura de un ladrillo y nos reviente las varillas) durante un minuto. Añadir después el chocolate fundido y las dos cucharadas de azúcar glasé y seguir mezclando, durante otro minuto. Tiene que quedar una textura untuosa o, cuando intentemos extenderla encima del bizcocho, arrancará trozos de la superficie como una riada en Alicante.
3. Con una espátula, repartir encima del bizcocho a partes iguales, procurando que no queden “calvas”.

*Lo del queso Philadelphia light no es una exigencia de la receta, es una de esas gilipolleces que hacemos las mujeres cuando vamos a la compra. “Uf, el chocolate blanco, la de calorías que tiene… mejor compro el queso light, por lo menos, que así me siento menos gocha”. ¿¿Menos gocha!! ¡Después de 4 yogures de harina, 2 de azúcar y 3 huevos?

Dejarlo enfriar y dárselo a probar a las morsas.

"Este bizcocho de zanahórridas está de muerte, mujer humana"

¡Zaca y a zampar!