Salvaje, con setas

Ni más ni menos lo que he comido hoy: una crema de espárragos verdes (ya veréis qué divertido me huele el pis después…) y una mezcla de arroces salvajes con setas de cardo. Yummy, yummy. Lo mejor de todo es que ¡estoy a dieta! Matizaré lo que quiere decir “estar a dieta” en el zacaidioma. En el zacaidioma quiere decir en primer lugar que estoy intentando modificar mi forma de comer (¡están locos estos vegetarianos!, grita el vecino del cuarto); en segundo lugar, que quiero perder unos kilos. Lo de modificar mi forma de comer significa reducir el consumo de hidratos de carbono. Cuando me hice vegetariana tenía claro que tenía que controlar lo máximo posible cuántos hidratos de carbono consumía y no caer todos los días en una bacanal de arroces, pastas y patatas. Lo de los azúcares refinados ya es otro cantar: cuánto vicio romano tengo que abandonar. De momento, me he comprado néctar de ágave para sustituir el azúcar en los postres, pero como hasta dentro de un mes no me toca postraco tendré que esperar para ver el resultado. Una amiga me prestó un libro sobre la famosa dieta Montignac y… así hemos llegado a esto.

Así que en este momento dieta de mi vida, los dioses pusieron frente a mí una mezcla de arroces salvajes Montignac friendly. Los dioses disponen y yo pongo el resto.

¡Hey! Soy salvaje porque el campo me hizo así

Lo que yo le puse:

200 gr de mezcla de arroces salvajes (rojo, negro y basmati integral)

1 cebolla mediana

1 bandejita de setas de cardo

2 dientes de ajo

1 chupito de Oporto

1/2 vaso de Pedro Ximénez

1 chorrito de salsa de soja

Lo de los alcoholes para cocinar es una gran excusa para llenar tu despensa de exquisiteces espiritosas sin que los demás sospechen: “cariño, no es que sea alcohólica, es que soy gourmet: ¡pues claro que es para cocinar!”. Sea como sea, hay pocos platos que se libren de un chorrito de vino blanco por ahí, un chupito de Oporto por allí, un Jerez por acullá… *Hic, hic*.

Lo que yo hice:

1. Poner a calentar agua en la Thermomix: llenamos el vaso hasta donde marca I y programamos 100 grados y 10 minutos a velocidad 3.

Es que me encanta cómo me quedan los arroces en la Thermomix. A mí antes [momento de anuncio de detergentes ON] me quedaba siempre lo que llama mi amiga Mayte un “arroz solidario”: todo bien pegado haciendo una bola; pero desde que tengo la Thermomix y su cestillo de la gloria, el arroz me queda mucho más suelto y al dente [momento de anuncio de detergenes OFF]. Si tenéis una técnica “a pelo” mucho más depurada que la mía, podéis hacer la cocción en olla normal el tiempo necesario. Os aviso que son 45 minuten del ala. Salvajada de tiempo de cocción.

2. He dejado el arroz en remojo durante media hora, remojado preventivo lo he llamado yo. Después, lo he lavado bien hasta dejarlo bien limpio y que el agua saliera clara como de cervatillos bebiendo en límpidos manantiales.

3. Cuando el agua ha empezado a hervir, he añadido al agua tres cubiletes de caldo de verduras y el chupito de Oporto. He cortado y picado con saña una cebolla como en una escena de Instinto Básico y se la he añadido al arroz junto a dos buenos dientes de ajo.

4. Bien mezclado todo, he puesto el arroz con la cebolla y el ajo en su cestitto y he programado 45 minutos, 100 grados y velocidad 4.

5. Pasados los 45 minutos, he sacado el cestito y me he puesto a limpiar la bandejita de setas de cardo (que venían a ser 5, pero gordas). Las he dejado lavadas, limpiadas y desprovistas de tronco.

6. En una sartén bien grande, le he echado un pelín de aceite y… ¡fuego a tope! He echado las setas a la sartén cuando he visto que el aceite ya estaba caliente y, cuando empezaban a dorarse, el medio vasito de Pedro Ximénez.

7. Una vez se ha consumido el alcohol, he echado el arroz a la sartén y lo he salteado con un chorrito de salsa de soja.

8. He emplatado a la buena de Dios (quiero, ¡quiero!, quiero uno de esos aros de emplatar para servir el arroz), le he sacado una foto mientras la vecina de en frente me observaba con interés (ah, la vida del blogger, qué dura es) y ¡a zampaaaaar!

Salvajada de arroz, señora

Estaba delicioso.

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2 Responses to “Salvaje, con setas”


  1. 1 Melina mayo 13, 2010 en 2:57 pm

    ¡Pintaza salvaje!

    Montignac es mi pastor, y en verdes prados libres de glúcidos malos me hace ramonear. Esta tengo que probarla :))


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